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Mi expareja me ha invitado a su boda: ¿Voy o no?
Mi expareja me ha invitado a su boda: ¿Voy o no?

DECISIÓN TRIVIAL

Mi expareja me ha invitado a su boda: ¿Voy o no?

En ocasiones, cuando recibimos una invitación de boda no es motivo de celebración. Como por ejemplo, cuándo nos llega una invitación de boda de nuestra querida expareja.

Recibir una invitación de boda no es siempre motivo de alegría, sino de dudas, incertidumbre y motivo de rompedero de cabeza por no saber qué hacer. Un momento de felicidad para los novios que quieren compartir con sus seres queridos a veces se convierte en un compromiso o una losa para a quienes convidan, sobre todo cuando la cercanía no es tal o incluso más, puede suponer un mal trago por circunstancias de lo más variado.

Puede suponer un mal trago que no hace falta pasarPuede suponer un mal trago que no hace falta pasar

Y si de situaciones incómodas hablamos una de las peores es la de enfrentarte a tu expareja, su nueva pareja y toda su familia en una boda, más aún si fuera la suya propia. ¿Si quien fuera tu pareja se casa y te invita, irías? Hay relaciones en que una vez finalizada la fase romántica se abre una nueva de amistad, más o menos profunda en función de los casos. No es fácil desvincularse de alguien con el que has convertido parte de tu vida, sueños y proyectos, pero de ahí a asistir en primera fila a ver cómo se casa con otra persona...

No cabe duda que decidir si ir o no depende de cada persona y de cada relación, porque lo que se entiende es que cuando te envían una invitación como esa es porque seguís teniendo algún vínculo de amistad. De no ser así no tendría mucho sentido que lo hicieran, y aunque así fuera es fácil declinar la invitación si mayor problema.

Amigo de tu ex

Lo complejo es que te inviten cuando seguís manteniendo una amistad y tienes que decidir si quieres ir y si debes hacerlo. Porque cuando hay una ruptura de por medio son varios los factores a tener en cuenta, y no sólo dependen de ti. Puede que las cosas con la familia o los amigos más cercanos de tu expareja no haya acabado bien, o simplemente sea una relación tensa. También hay que tener en cuenta cómo se lleva uno con esa persona con la que se va a casar.

Hay que tener en cuenta cómo te llevas con esa personaHay que tener en cuenta cómo te llevas con esa persona

De hecho, que te envíe una invitación a su boda no quiere decir siquiera que tu expareja te quiera allí, sino que prefiere hacerlo pensando en que te parecería mal que no lo hiciera puesto que, al fin y al cabo, sois amigos. Así que la patata caliente te la han pasado a ti y te ha tocado decidir si vas buscando outfit para la boda o cómo decir que no a tan sensible invitación.

Vete sin duda

Si te apetece ir, mantienes una relación sana con tu expareja, conoces a la persona con la que se va a casar y crees que vas a pasarlo bien no dudes, vete. Acepta la invitación y disfruta de un momento feliz de un amigo. Además, es la excusa perfecta para volver a ver a personas con las que quizás hace tiempo que no coincides y pasarlo en grande.

Asitir a la boda de tu expareja es la mejor forma de decir al mundo, y de demostrarte a ti misma, que has superado la ruptura, que has superado ese capítulo de tu vida y que estás ya en el siguiente. Si tienes una nueva pareja no dudes en llevarla contigo y si no es así quizás sea buena idea pedir a un amigo que te acompañe, porque será tu apoyo en un momento que pueda ser difícil o simplemente para que no te sientas sola.

Hay gente que solo por el morbo acude a la bodaHay gente que solo por el morbo acude a la boda

Y si vas recuerda que tu papel en esta boda es inexistente, aunque puede que haya muchas miradas que se fijen en ti, solo por el morbo de saber que es tu expareja la que se casa y que esa podría haber sido vuestra boda. No les des artillería a otros invitados para chismorrear. No optes por un look escandaloso ni te hagas notar con un comportamiento fuera de lugar.

No vayas si...

Que una relación haya acabado y uno de sus miembros la haya superado hasta el punto de organizar una boda con otra persona no quiere decir que el otro esté en la misma circunstancia. Puede que tú no hayas superado aún la ruptura, que te siga pesando, que creas que no deberíais haber roto... en ese caso, y sobre todo por ti, declina la invitación.

Acudir a una boda en la que piensas que tú eres la que debería estar en el altar es lo menos recomendable del mundo. Pasarás por un mal trago que no es para nada necesario y te hará mella. Eso sin contar que teniendo en cuenta la vorágine de sentimientos que se arremolinarán en tu cuerpo te harán estar muy sensible y puede acabar habiendo algún choque con alguien.

Si tras la ruptura la relación con tu expareja es buena pero su familia no te ve con buenos ojos, igual es mejor que te pienses dos veces el acudir. Esto se aplica también a desaveniencias con amigos o la persona con la que se va a casar. La razón es bien sencilla: si las cosas están tensas puede que tu presencia estropee el día -aunque no sea culpa tuya- y tú no quieres hacerle eso a tu expareja. También puede que no los hayas vuelto a ver desde que rompisteis y no sepas cómo te van a recibir.

Piénsatelo varias veces antes de decidirPiénsatelo varias veces antes de decidir

Si simplemente no te apetece ir a la boda de tu expareja porque estás pasando un mal momento, porque no tienes quien te acompañe, porque no sabes si podrás afrontar el momento del sí quiero... no vayas, o al menos piénsatelo varias veces antes de contestar a la invitación. Cuando de antemano no te apetece mucho el plan puede que sea porque no es tan bueno como pudieras pensar.

Lo más importante es que pienses en ti y en tu expareja. El día de su boda ha de ser de felicidad y has de evitar posibles conflictos y, sobre todo, hacerte daño a ti misma poniéndote en situaciones que puedan ser incómodas. Piénsalo y toma una decisión den la que te sientas segura. Y si no quieres acudir no lo hagas, aunque eso suponga decirle que no vas a acompañarle cuando dé el sí quiero. Al fin y al cabo, si sois amigos, lo entenderá.

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