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¿Cómo puede un hombre aprender a ser multiorgásmico?
¿Cómo puede un hombre aprender a ser multiorgásmico?

HOMBRE POTENTE

¿Cómo puede un hombre aprender a ser multiorgásmico?

Unos ejercicios muscular y mucha práctica puede llevarte a mantener esta capacidad de control con la que disfrutar mucho más en la cama.

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En Bekia os explicábamos anteriormente la veracidad de que un hombre pueda ser multiorgásmico. Al igual que las mujeres, los hombres pueden aprender a conocer su cuerpo y sus propias sensaciones para poder alcanzar un placer mayor, o por lo menos repetido, al practicar sexo. Por ello queremos compartir con vosotros la manera en que podéis aprender a tener más de un orgasmo en la misma relación sexual, pero será necesario tener paciencia y estar dispuesto a romper las concepciones que tenías sobre el orgasmo masculino. Sobre todo, ponemos énfasis en el hecho de que no todos los hombres encuentran el placer en tener orgasmos múltiples, así que no es necesario llevar a cabo esta "práctica de cama" si no nos atrae la idea.

Orgasmo y eyaculación, juntos pero no revueltos

El primer paso para ser multiorgásmico consiste en conocer la diferencia entre orgasmo y eyaculación. Clásicamente hemos tenido la idea o concepción de que ambos fenómenos son el mismo, y que es la eyaculación la que provoca esa sensación de máxima excitación como es el orgasmo. Pero no es así, tal y como bien ha experimentado el hombre en todas sus experiencias sexuales, cuando llega el momento del orgasmo pasan unos segundos hasta que comienza la eyaculación.

Concretamente, el orgasmo es la liberación de la tensión sexual, mediante la contracción de los músculos, con una sensación de máximo placer, y la eyaculación es la expulsión del semen fabricado y acumulado en los testículos. Ambos procesos están regulados por el sistema nervioso autónomo, es decir, cuando se realiza la estimulación continuada del pene (generalmente), se desencadenan estas dos respuestas de manera automática. La eyaculación y consiguiente vaciado de los testículos es seguido del llamado período refractario, aquel necesario para que el pene pueda volver a tener una erección, y la que imposibilita en la mayoría de los hombres tener relaciones sexuales dos veces seguidas. Sin embargo, el orgasmo masculino no va seguido de período refractario, por lo que el sexo no se ve interrumpido con él.

El sexo es un aspecto de la vida íntima que también se puede mejorarEl sexo es un aspecto de la vida íntima que también se puede mejorar

La masturbación como forma de explorar

El sexo tántrico es conocido por su control de la eyaculación, que forma parte de una tradición más amplia que utiliza el sexo como meditación y camino para alcanzar la realización personal. Sin embargo, no es necesario seguir estas enseñanzas para aprender a ser multiorgásmico, por ejemplo este tipo de práctica exige que el hombre se encuentre recostado sobre la cama con la mujer encima, pero no será necesario hacerlo así. El orgasmo no deja de ser un proceso fisiológico que aprendemos a modular, al igual que también hacen las mujeres para tener más orgasmos o disfrutar más de sus relaciones sexuales.

El camino al orgasmo o multiorgasmo seco es la exploración propia con la masturbación, y hay que ser consciente de que este aprendizaje conlleva su tiempo. Mediante la masturbación el hombre debe aprender, poco a poco, a ir diferenciando la sensación de placer del orgasmo y la de la eyaculación. Lo haremos sentados o echados en la cama, relajados, e iremos provocando la estimulación del pene (u otras zonas que provoquen placer, como los testículos) hasta llegar a un nivel de excitación cercano al orgasmo. En este momento haremos que la estimulación sea más lenta, y pararemos cuando el orgasmo esté a punto de desencadenarse, para luego continuar lentamente hasta que deseemos provocarlo y, entonces, nos fijaremos bien en la diferencia entre ambas sensaciones.

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Ejercitar el múscuclo pubococcígeo

Una práctica que el hombre debe llevar a cabo para aprender a controlar la eyaculación es fortalecer y ejercitar el músculo pubococcígeo (PC), que es el que va desde la base de la columna o coxis hasta la base del pene. Los ejercicios son muy sencillos, se denominan ejercicios de Kegel y también los practican las mujeres. Consisten en hacer el mismo movimiento de contracción que haríamos cuando estamos orinando y queremos interrumpir el flujo de orina, por ello empezaríamos a practicarlos cuando orinemos, y una vez que sepamos cómo es la contracción, practicarlos en otros momentos, por ejemplo, relajados en la cama.

Comenzaremos haciendo entre 20 y 25 contracciones diarias, durante dos semanas. Después aguantaremos dos segundos de tensión entre una contracción y otra, y a las dos semanas siguientes iremos aguantando entre 5 y 10 minutos más. No debemos hacer un esfuerzo mayor porque se trata de un músculo y podríamos sobrecargarlo. Esto nos dará un mayor control sobre la eyaculación cuando tenga lugar.

Preparándonos para el orgasmo

Una vez que hayamos aprendido a diferenciar ambas sensaciones, y hayamos ejercitado durante un tiempo el músculo PC, iríamos empezando a intentar hacer esa contracción cuando comience el orgasmo. Acompañaremos a estos movimientos de contracción con una respiración lenta y profunda. Hemos de tener en cuenta que la respiración acelerada nos prepara para el orgasmo, y podemos controlarla intentando que sea más profunda y calmada.

Así, cuando la estimulación del pene lleve hacia el momento del orgasmo, y este de comienzo, realizaremos justo antes de la eyaculación un movimiento de contracción del músculo pubococcígeo, que también contraerá el pene, junto a una inspiración profunda. Sentiremos el orgasmo pero la eyaculación no tendrá lugar. Eso hará que no exista período refractario y el hombre podrá continuar con la relación sexual, hasta el momento en que desee tener otro orgasmo similar, o cuantos quiera o pueda (porque la tensión y relajación de los músculos a tal nivel también nos cansará, y el sexo no es eterno), hasta que deseé culminar con la eyaculación, y entonces se habrá terminado temporalmente la estimulación del pene.

El multiorgasmo no es sólo exclusividad de los mujeresEl multiorgasmo no es sólo exclusividad de los mujeres

Practica con tu pareja

Existe una técnica clásica de control de la eyaculación consistente en apretar el perineo, la región que se encuentra entre la base del pene y el ano, bajo los testículos, cuando comienza el orgasmo. No resulta muy recomendable la presión de esa zona a largo plazo, así que tenemos esta otra técnica para poder tener una nueva experiencia en el sexo.

Es muy probable que las primeras veces que lo intentemos no seamos capaces de evitar la eyaculación, pero es una cuestión que sólo podemos aprender con tiempo, paciencia y mucha experimentación. Por mucho que expliquemos con palabras cómo aprender a ser multiorgásmico, es el propio hombre el que, por medio de la práctica, conocerá mejor cómo responde su cuerpo y qué pequeños trucos le ayudarán a alcanzar este "orgasmo seco", sobre todo porque cada persona y cada cuerpo son distintos.

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