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Fases de una ruptura amorosa
Fases de una ruptura amorosa

TRES ETAPAS

Fases de una ruptura amorosa

Al principio una ruptura amorosa puede resultar algo muy difícil de superar pero el tiempo todo lo cura tarde o temprano.

El desamor es una de las cosas por las que todas las personas han pasado en algún momento de su vida. Superar una ruptura no es algo fácil y más cuando la relación de pareja estaba afianzada y se poseían cosas en común como una casa, hijos, amigos, mascotas, etc. De todas formas, hay que ser consciente de que de todos los baches se sale y que una ruptura no significa el fin del mundo pues, si se ha decidido así, es porque había un claro motivo por el que no seguir adelante con la relación.

Aunque la separación de una pareja afecta a ambos miembros, sí es cierto que suele darse la situación de que uno de los dos sufre más que el otro, quizá por la desconformidad con la ruptura, por la negación de que la relación ya no funcionaba... y muchos motivos más. Cada persona es diferente y cada uno reacciona de forma distinta a las separaciones y al desamor, y más cuando es otra persona la que nos ha dejado, pero, igualmente, existe un período de tiempo y varias fases de asimilación y adaptación tras la ruptura por las que todo el mundo ha pasado. Tanto si tú eres a quien su pareja ha dejado como si estás viviendo la misma situación con un amigo o familiar, has de saber que las siguientes fases son muy comunes y que, como con todo, el tiempo las acabará curando.

Es posible que al principio te lo tomes como algo de lo que no te vas a recuperarEs posible que al principio te lo tomes como algo de lo que no te vas a recuperar

Sentimiento de pérdida y aislamiento

Cuando nos dejan, lo primero que se suele sentir es una sensación de vacío y de un repentino salto a la realidad. Lo sospecháramos o no, el hecho de que se materialice la ruptura hace que inmediatamente uno piense en los planes y experiencias que no va a volver a repetir con esa persona y en que, a partir de ese momento y durante un tiempo, no va a estar con nadie. El sentimiento de pérdida que invade a quien más sufre por la ruptura lleva al aislamiento de la persona como una forma de autoprotección.

Esta fase inicial de toda ruptura es la más breve pues, aunque en un principio uno puede negar la realidad y fingir que no le importa, lo cierto es que acaba superándose una vez se clarifica la mente y se acepta la voluntad de la otra persona. También puede pasar que en esta fase se intente recuperar la relación suplicando a la otra persona que no nos deje, algo nada recomendable pues sería alargar una situación que, con el tiempo, acabaría abocada al fracaso. Dentro de este punto también es importante prestar atención a la evolución del estado de ánimo de la persona afectada porque, si se alarga en el tiempo, este puede decaer y acabar desembocando en problemas más graves como desajustes alimenticios o depresión.

Tristeza e ira

La tristeza aparece cuando se acepta que no hay marcha atrás y que la relación ha acabado sin posibilidad de una futura reconciliación. En esta fase inicial, existe una pérdida de la esperanza por recuperar el amor perdido y la persona abandonada comienza a ser objetivo con la nueva realidad. Frases como "no volveré a estar con nadie como él/ella" o "ya no creo en el amor, no me volveré a enamorar" son muy recurrentes en esta segunda fase de una ruptura.

La fase de tristeza e ira es la que más tarda en pasarLa fase de tristeza e ira es la que más tarda en pasar

Después de encerrarse uno en sí mismo y sin ánimo de hacer nada, los sentimientos de desesperanza y tristeza dan paso a la ira y la rabia. En esta etapa, la persona afectada por la separación y el desamor siente una fuerte ira hacia la pareja y muchas veces se debe al orgullo y a la frustración. Actos muy frecuentes son culpar a la otra persona de las cosas que no funcionaban en la relación, cuestionarse y desconfiar de cada detalle pasado e incluso imaginarse terceras personas u otras razones dadas para romper.

Llegados a este punto, la mente de cada uno puede transformar todas esas especulaciones en un sentimiento de venganza hacia la expareja para devolverle todo el daño causado después de haber roto la relación. Superar esta rabia significa automáticamente haber superado la ruptura, pero también es cierto que es la fase que más tarda en desaparecer. Algo a tener en cuenta es analizar qué tipo de rabia y frustración sentimos: si esta es enfermiza y queremos hacer un daño real en la otra persona, entonces habrá que calmarse y ver la situación con perspectiva. No eres la primera ni vas a ser la última persona con quien su pareja decida romper.

Aceptación y superación

A estas dos fases se llega cuando, después de la tristeza y frustración inicial, la persona entiende la voluntad de la expareja y acepta su decisión. No existe un límite de tiempo ni un periodo de duelo concreto que establezca cuánto vamos a tardar en superar una ruptura pues cada persona reacciona y afronta los problemas de mil formas distintas. Lo importante, dentro de esta fase, es hablar con uno mismo, mostrarse maduro y comprensivo, y aceptar la realidad. El amor mueve el mundo, sí, pero no es el único eje que lo sostiene.

Cuenta con tus seres queridos para hacer más fácil esta etapaCuenta con tus seres queridos para hacer más fácil esta etapa

Para lidiar con las anteriores fases y para que no se te haga todo cuesta arriba, rodéate de tus seres queridos, que estarán encantados de alejar los pensamientos negativos de tu cabeza. Practica tu deporte favorito, dedica tiempo a aquello que te gusta y mantén tu mente ocupada con nuevos hobbies o incluso realizando algún viaje con amigos. Afronta el desamor y la realidad sin la otra persona con positividad, aprende a apreciar esta nueva etapa de tu vida en la que verás que podrás dedicar más tiempo para ti mismo y aprovecha para hacer y probar cosas que quizás antes no hacías porque tu expareja no las compartía contigo.

Una vez hayas aceptado la situación, habrás alcanzado la fase de superación. Aquí es donde podrás ser más objetivo contigo mismo y analizar qué es lo que falló en tu relación para aprender de los errores e incluso para no repetirlos con tus siguientes parejas. Si el motivo de la ruptura fue simplemente el desgaste de la relación, quédate con los buenos momentos vividos y no busques culpables en la separación.

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