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Filias sexuales: Parcialismo
Filias sexuales: Parcialismo

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Filias sexuales: Parcialismo

El parcialismo es una filia sexual que puede ser de muchos tipos y que es más común de lo que parece

La sexualidad humana parece que no tiene límites, la diversidad de la misma es tan amplia que casi todos los días se puede aprender algo nuevo sobre sexo. Las filias sexuales o fetiches componen un amplio campo de estudio dentro de la sexología, y es que, cada vez más, ya no son consideradas con algo extraño, sino como un comportamiento y atracción complejo dentro de la sexualidad humana. La filia sexual es un comportamiento por el que se produce una excitación sexual o se experimenta un subidón de libido con otra actividad u objeto que no sea mantener relaciones sexuales o el propio coito.

Centrarse en una parte del cuerpoCentrarse en una parte del cuerpo

Lo que antes era catalogado de desviación, ahora se está hablando de peculiaridades en la sexualidad humana desde el plano de la sexología. Dentro de ese campo se puede encontrar una filia sexual bastante recurrente y normalizada, el parcialismo. Aquí encontrarás lo que es exactamente el parcialismo, a quién se puede excitar y cómo se practica.

Excitación por parcialismo

Que alguien nos cuente que tiene una filia sexual nos puede llegar a sonar raro, incluso que haya parte de la sociedad que aún le achaque connotaciones negativas a los fetiches sexuales, sin embargo, los sexólogos y médicos afirman que las filias es más normal de lo que se piensa. Las personas que poseen una filia sexual muy fuerte y pueden practicarla con sus parejas afirman que cambia por completo la forma de ver el sexo.

Entre las filias sexuales más comunes, en lo alto del podium, se clasifica el parcialismo. El parcialismo es una conducta que mantienen aquellas personas que sienten un fetiche no específico cuya obsesión les lleva a centrarse en alguna parte del cuerpo, como puede ser pies, manos, glúteos, axilas, rodillas, incluso el ombligo, para llegar a la excitación sexual.

Las axilas pueden excitar a uno de los miembros de la parejaLas axilas pueden excitar a uno de los miembros de la pareja

Pero las filias también pueden convertirse en un problema si la persona que la posee sólo puede excitarse o alcanzar el clímax a través de su filia, es decir, si una persona tiene que observar, tocar o lamer una mano para llegar al orgasmo. A menudo, las personas que consideran sufrir parcialismo no lo hablan abiertamente con sus parejas por el miedo a sufrir rechazo. Hay personas que sufren parcialismo que simplemente para masturbarse necesitan visionar esa parte del cuerpo humano.

Pero también el parcialismo puede ser controlado, es decir, sentirse atraído por alguna parte en especial del cuerpo pero poder alcanzar el orgasmo manteniendo sexo de forma habitual. Esto último se consigue acudiendo a un especialista, puesto que si una persona con filia tiene una pareja con la que puede mantener este tipo de conductas, no habrá problema, es decir, todo irá bien. Pero, si la pareja no está de acuerdo es cuando comienzan los conflictos.

Los pies son la parte que más destaca en este tipo de filia sexualLos pies son la parte que más destaca en este tipo de filia sexual

Normalmente las personas que experimentan este tipo de atracción es porque en algún momento han sentido un subidón o una sobreexcitación cuando han experimentado o pensando en alguna caricia en esa parte del cuerpo, y , por tanto, quieren volver a experimentarla, por eso esa búsqueda incansable del deseo a través de dicha filia.

Distintos tipos de parcialismo

Como explicamos, no todo el mundo tienen el mismo parcialismo, es decir, existe la podofolia - deseo irrefrenable por tocar, frotar, besar u oler los pies- considerado el parcialismo más frecuente, también la maschalagnia- excitación por las axilas, parcialismo por las orejas, o por la nariz - nasofilia-, o la pigofilia - atracción por los glúteos. La pigofilia no debe confundirse con la mera atracción por el trasero, esta última filia se asocia al instinto animal ya que las hembras mamíferas muestras su interés reproductivo curvando y enseñando esta parte del cuerpo, así como también por la cantidad de hormonas que hay en esta parte del cuerpo.

Centrándonos en la más común de todas, la podofilia, existen numerosas explicaciones sobre esta conducta. Es una parafilia que según expertos se da más en hombres que en mujeres, ampliándose aún más en los heterosexuales. El mismo Freud se adentró a psicoanalizar a muchos podólatras con la intención de descubrir el origen de esta conducta, quien sostuvo que se debía a un trastorno originado en la infancia por el que el niño quería ver los genitales de la madre y quedó retenida y bajó la vista y retuvo como fetiche el pie. Pero, psicoanalistas aparte, otros estudiosos lo han asociado con las curvas de la mujer o incluso a que en el cerebro el área de los pies se encuentra muy cerca al de los genitales y, por tanto, se han podido entrecruzar estas áreas.

Lo más importante es que entre ambos haya respeto y compresiónLo más importante es que entre ambos haya respeto y compresión

Lo cierto, es que en el mundo del parcialismo, si la pareja lo consiente y está de acuerdo, el que tiene esta condición puede optar por masajear, besar y realizar acciones eróticas en las partes del cuerpo, por ejemplo, en las nalgas, pies o incluso oreja, una de las zonas más erógenas que hay en el cuerpo. El sexo siempre tiene que ser desde el respeto y el mutuo acuerdo.

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