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Ladillas: diagnóstico y tratamiento
Ladillas: diagnóstico y tratamiento

ENFERMEDAD SEXUAL

Ladillas: diagnóstico y tratamiento

No te avergüences de padecer ladillas, es una enfermedad de transmisión sexual diagnosticada en más personas de las que parecen.

No te avergüences,es la ETS más frecuente No te avergüences,es la ETS más frecuente

Las ladillas son una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más frecuentes que existen en la actualidad. Resultan fáciles de curar pero son muy molestas y el hecho de usar preservativo no te exime de verte contagiado, tal y como ocurre con otras ETS. En otros países son conocidas como los piojos del pubis, por sus similitudes con los primeros y por la zona del cuerpo en que se alojan de modo habitual.

Las ladillas, al igual que el resto de las ETS, se transmiten mediante la actividad sexual. Al tener relaciones con alguien que las tenga se pegarán de manera automática. Dado que los preservativos no impiden el contagio no es seguro practicar sexo con alguien que las tiene, por lo que quien se encuentre en esta situación deberá limitar su actividad sexual. Es el único modo de impedir la transmisión y de impedir epidemias.

Si se tiene constancia o sospechas de haber sido infectado lo primero es acudir a un médico para recibir el tratamiento adecuado, que durará varios días.

¿Qué son las ladillas?

Científicamente hablando las ladillas son unos pequeños insectos, anopluro ectoparásito, que solo habitan en el cuerpo humano; no pueden encontrarse en otro lugar ni en otro ser vivo. Son de un tamaño muy pequeño, entre uno y tres milímetros, y a diferencia de los piojos son muy lentas caminando. La infección por ladillas se conoce como ftiriasis.

Las ladillas se alimentan de la sangre del cuerpo en que habitan. A pesar de ser pequeñas necesitan tomar sangre medio centenar de veces al día. Ese es el motivo por el cual se forman pequeñas irritaciones rojizas, la forma más evidente de saber que se sufre el contagio.

Cada cinco días las ladillas hembra ponen unos huevos blancos conocidos como liendres. Ponen entre 10 y 15 de cada vez y tardan una semana en incubar. Si no se trata de la manera adecuada el número de ladillas que habiten un cuerpo se irá incrementando.

Se estima que cada año se dan en todo el mundo un millón de casos de ladillas, siendo unas de las ETS más frecuentes que existen. Es una de las enfermedades que resulta extremadamente fácil contagiar y no tiene unas consecuencias extremas sobre el cuerpo humano. Se puede dar la circunstancia de que una persona tenga ladillas varias veces a lo largo de su vida.

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¿Cómo se produce el contagio?

La principal y más frecuente forma de contagio de las ladillas es por transmisión sexual. Se trata de unos insectos que fuera del cuerpo humano apenas tienen una supervivencia de 24 horas, por lo que en la mayor parte de los casos su transmisión es por contagio directo, pero no es la única.

Dado ese pequeño margen de supervivencia no es necesario practicar sexo para verse contagiado. Puede ser por haber usado la misma ropa interior que otra persona, por haber dormido en las mismas sábanas o por usar la misma toalla. Incluso puede producirse un contagio por utilizar un baño público.

¿Cómo evitar este tipo de enfermedades?

La mejor manera de evitar el contagio de ladillas es conociendo las formas de contagio y saber que se padecen. Quien las tenga deberá abstenerse de mantener relaciones sexuales y extremar su higiene para evitar transmitírselas a otros. Puede darse la circunstancia de que sea portador de ladillas pero no sufra los síntomas enfermedad, por lo que puede transmitírsela igualmente a una pareja sexual sin saberlo. Hay que tener en cuenta que la incubación dura entorno a una semana, por lo que puede llegar a transmitírselas a otro en ese momento.

Dado que el sexo es el principal modo de transmitir ladillas se entiende que, al igual que ocurre con otras enfermedades sexuales, aquellas personas que tienen más parejas o son promiscuas son las que tienen más posibilidades de verse contagiadas. También se podría añadir que aquellas que usan ropa de otros o los baños públicos sin demasiada precaución.

¿Cuáles son los síntomas?

El principal síntoma de que se tienen ladillas es un gran escozor que se sufre en la zona en que estos pequeños insectos habitan. Por lo general es en el pubis, dado que se trata de una enfermedad principalmente sexual.

Sin embargo pueden alojarse también en otras áreas del cuerpo como las axilas o las extremidades. Siempre se alojan en zonas donde hay pelo, dado que se agarran a él, pero nunca en la cabeza o en el rostro.

Las ladillas tienen tratamiento Las ladillas tienen tratamiento

Con el tiempo, además del escozor se harán evidentes pequeños puntos de color oscuro, que surgen tras haberse alimentado las ladillas de la sangre de la persona en que se encuentran; son pequeñas heridas que provocan sus minúsculas mordeduras. Aunque piquen hay que evitar rascarse porque se podría producir infecciones, con lo que sumar más enfermedades.

Una evidencia visual de tener ladillas son las pequeñas manchas rojo oscuro -de sangre- que pueden aparecer en la ropa interior que se utilice. Sus huevos son claramente visibles, dado que son pequeños puntos blancos que se ubican en la raíz del vello.

El tratamiento médico

Ante las sospechas de tener ladillas lo primero es consultar con el médico, que le realizará un examen y confirmará si sufre esta enfermedad y a continuación le dará un tratamiento. Al igual que ocurre con los piojos la forma de acabar con ellas es mediante lociones y cremas. Estas contienen hexacloruro de benceno gamma o permetrina, sustancias conocidas por utilizarse en los insecticidas y que ayudan a combatirlas.

Una vez se empieza a recibir tratamiento la persona infectada debe avisar a sus recientes parejas sexuales porque deberán ponerse también en manos de un médico y evitar practicar sexo en unos días para no provocar nuevas infecciones. Así mismo el portador ha de extremar su higiene y no compartir la ropa con nadie. En este sentido se recomienda lavar con agua caliente la ropa interior y de cuidado personal.

El tratamiento no finaliza una vez se han eliminado las ladillas y hay que tener en cuenta que el escozor puede prolongarse durante días después de haberlo hecho. Este contagio tiene un alto índice de reinfección por lo que ha de repetirse el tratamiento una semana después siguiendo las recomendaciones del médico.

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