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¿Qué hago si a mi pareja le gusta el sadomasoquismo?
¿Qué hago si a mi pareja le gusta el sadomasoquismo?

PRÁCTICAS SEXUALES

¿Qué hago si a mi pareja le gusta el sadomasoquismo?

En la cama cada persona es un mundo y tiene sus propios deseos, miedos y tabúes. ¿No sabes que responder y tu pareja te ha pedido practicar sadomasoquismo?

¿Qué hacer si tu pareja te propone sadomasoquismo?¿Qué hacer si tu pareja te propone sadomasoquismo?

Dicen que para gustos están los colores y en la cama es cierto que la diversidad cromática es de lo más evidente. Cada cual tiene sus propias fantasías y posturas preferidas y no hay nada mejor que compartirlas con tu pareja. La forma de alcanzar una sexualidad plena es cuando puedes compartir con tu compañero juegos sexuales y hablar con total libertad de lo que te provoca verdadero placer.

En multitud de ocasiones os hemos hablado de que una buena comunicación es básica en la cama. Si no dices qué te gusta y qué no difícilmente tu pareja puede llegar a imaginárselo. De hacerlo puede darse la circunstancia de que os deis cuenta de que os gustan las mismas cosas y no lo sepáis o de que ambos tengáis ganas de probar algo diferente en el sexo.

¿Y si ese algo es dolor? El sadomasoquismo no suele estar demasiado bien visto por la sociedad en general, por lo que hay personas que son reticentes a confesar que disfrutan con el bondage. Puede que un día tu pareja te sorprenda y te diga que quiere introducir la fusta y las esposas en la cama. ¿Aceptarías?

¿Y si coloca unas esposas sobre tu mesilla? ¿Y si coloca unas esposas sobre tu mesilla?

Primera reacción

Has de medir tu primera reacción ante tal propuesta, sobre todo si no eres entusiasta del sado y crees que nunca llegarás a serlo. Tampoco es necesario hacerle sentir mal por querer conseguir el placer a través del dolor. Aunque seas reticente pregúntale porqué quiere practicar sado y si ya lo ha hecho, que te hable de sus fantasías y entonces evalúa si estás dispuesto a ello.

Hay que tener en cuenta que el sadomasoquismo son una serie de practicas por las que una persona obtiene un elevado grado de excitación al infringir dolor o al ser la persona que se lo infringe a otra. Pero en cualquier caso se trata siempre de una práctica consensuada entre adultos.

Lo importante es que estés informado antes de tomar una decisión. En ocasiones la palabra sadomasoquismo puede sonar demasiado 'fuerte' y tendemos a creer que se trata de una práctica sexual extrema. Sin embargo no siempre lo es tanto y depende de hasta donde las partes implicadas estén dispuestas a llegar.

¿Y si le dices que aceptas el reto?¿Y si le dices que aceptas el reto?

Si decides que sí

Tras analizar los pros y contras e informarte decides practicar sadomasoquismo. Decidir entre los dos qué queréis hacer. El sado es muy amplio y hay muchas posibilidades. Nunca os lancéis sin haber hablado antes que os gusta y, sobre todo, aquello que no estás dispuesto a hacer de ninguna de las maneras. De otra forma podría haber lugar a equívocos que acabarán con el placer del sexo.

La seguridad en tu pareja de cama es otra de las claves. Tienes que estar seguro de que si quieres parar en un momento determinado la otra persona vaya a hacerlo y que únicamente haréis lo que hayáis pactado previamente. Recuerda que es importante establecer una palabra clave para utilizar en el caso de que la situación alcance un nivel de dolor elevado o el sexo se haya vuelto incómodo.

Puede que tu pareja sea novata en estas lindes y lo que tenga es curiosidad por saber cómo funciona esta práctica. En ese caso, si estás de acuerdo, lo habitual es empezar con el bondage, basado principalmente en estímulos a través de pequeñas dosis de dolor. Fustas, esposas y máscaras son el kit perfecto para los no iniciados.

Además, si no tenéis mucho conocimiento de estas prácticas sexuales nada mejor que verlo con vuestros propios ojos. Existe multitud de material audiovisual que podéis visionar para inspiraros a la hora de ir a la cama y también para estar más seguros de lo que queréis con esta experiencia.

En el caso de que tu pareja ya haya practicado sado con otras personas tiene su aspecto positivo. Ya tiene experiencia en este campo, por lo que sabe qué hay que hacer y puede guiarte en el proceso de aprendizaje. Puede ejercer como maestro y tu como alumna, algo que acaba por resultar de lo más excitante en determinadas ocasiones -recuerda 50 Sombras de Grey. También puedes preguntarle todas las dudas que tengas antes de empezar a practicar el sado con la mayor de las confianzas.

 Empieza por el bondage y conoce bien las reglasEmpieza por el bondage y conoce bien las reglas

Si decides que no

Confiar en el compañero de cama es fundamental y por eso has de estar segura de si quieres practicarlo o no. No pasa nada por esperar un tiempo para pensárselo. Tampoco pasa nada si no se quiere. No se puede forzar a nadie a practicar sado o bondage contra su voluntad. Ni es conveniente tampoco lanzarse al bondage cuando no se está preparado para ello o no se sabe muy bien lo que es.

Si nos sentimos forzados a practicar sado o cualquier otro tipo de sexo no vamos a disfrutar de la experiencia y lo que debería ser placer se convertirá en una auténtica pesadilla. Tampoco has de temer rechazar a tu pareja. Si te quiere entenderá que no quieras hacer algo con lo que no estás de acuerdo. Si no lo entiende y pone fin a la relación por esto lo cierto es que tampoco se trata de una persona que merezca la pena.

Existe también la posibilidad de que tu pareja practique sadomasoquismo pero sin ti, es decir con otras personas aunque mantengáis la relación. Es una opción que se puede plantear cuando no se llega a un acuerdo entre las dos partes. Hay que tener en cuenta que no todas las parejas superan que el otro practique sexo con otras personas, dicho sea de antemano, por lo que es una posibilidad arriesgada.

Si estáis seguros el uno del otro y de que esto no va a influir en vuestra relación cabe pensar en una tercera persona con la que tu pareja satisfaga sus ganas de practicar sadomasoquismo. Puede ser un perfecto extraño con el que se contacte, alguien cercano que ya lo haya practicado o incluso un profesional.

Puede que si tu pareja lo experimenta primero y te cuenta cómo ha sido el sexo luego tú te atrevas a practicarlo con ella. También puede ser que le baste con una única experiencia, para saber cómo es, y no quiera volver a hacerlo, especialmente si es sin ti. ¿Quién sabe? Puede que si dices que sí al sado o si dices que no a este tipo de prácticas sexuales vuestra relación se vea fortalecida y ampliéis horizontes en la cama.

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