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Adiós a los roles masculinos y femeninos: cómo construir una pareja en igualdad
Adiós a los roles masculinos y femeninos: cómo construir una pareja en igualdad

IGUALDAD

Adiós a los roles masculinos y femeninos: cómo construir una pareja en igualdad

Toda la vida ha habido grandes diferencias entre hombres y mujeres. En la actualidad, se lucha por conseguir la igualdad entre ambos.

Durante muchos años los roles masculinos y femeninos han estado férreamente estipulados sin lugar a tener modificación o cambio. Afortunadamente, con el paso de los años, estos han ido modificándose hasta que, en la actualidad, podríamos llegar a decir que están desapareciendo.

Para que nuestros hijos y las nuevas generaciones puedan aprender de la importancia de no tener unos roles estipulados dentro de una pareja es muy importante que nosotros conozcamos cómo eran y cómo queremos modificarlos para poder ser el mejor ejemplo. De este modo, los más pequeños comprenderán por qué es tan importante que no existan diferencias de género entre hombres y mujeres y por qué todos merecemos ser respetados y queridos. De este modo la desigualdad podrá desaparecer y las generaciones futuras entenderán una pareja como una manera de compartir derechos y obligaciones y poder ser felices durante todo el tiempo que deseen.

Pareja feliz en el marDecir adiós a los roles es avanzar

Nos despedimos de los roles masculinos y femeninos tan duramente estipulados en el pasado, deshaciéndonos de la desigualdad y te contamos cómo construir una pareja en la igualdad que se merecen ambos formantes de la misma.

Cómo eran los antiguos roles

Hasta hace muy poco tiempo, y siendo aún un hecho presente en muchos países en la actualidad, el hombre era el que tenía el rol dominante en el hogar, o sea que se vivía o se vive aún en una cultura totalmente inmersa en el machismo en la familia. Lo que decía el padre de familia era lo que debía hacerse y nadie en la casa, ni la propia mujer, tenían derecho a contradecirle, por muy increíble que fuese aquello que el hombre propusiese o afirmase.

Pareja maduraAntaño, las mujeres llevaban encima la carga del hogar

Según la educación del machismo, el hombre era el único encargado de trabajar fuera de casa, tener un empleo de sol a sol y traer el dinero para mantener a toda la familia. Por lo tanto, una vez llegaba a casa después de trabajar no tenía nada más que hacer que relajarse y esperar a que la mujer se encargara de prepararle la cena, limpiarle la ropa, recoger los platos y servirle en todo lo que él pidiese sin rechistar.

La mujer, por su lado, trabajaba en casa (si no tenía además un empleo de media jornada o de jornada completa), pero en ambos casos debía hacer ella sola todas las tareas del hogar: limpiar, cocinar, hacer la colada y, además, encargarse completamente sola del cuidado y de la educación de los niños. Para la educación del machismo, el hombre solo inmiscuía en este tema cuando le complacía y, aunque no conociese los datos concretos de cada situación, debía respetarse su opinión sin poder llevarle la contraria.

Así pues, la mujer era un personaje sumiso en la relación sentimental cuyo rol era el de ser madre, dar la educación a sus hijos y cuidadora de la casa, además de sirvienta de su marido y de darle amor, sin posibilidad de poder llevarle la contraria o, incluso, de dar su propia opinión. Afortunadamente, estos roles han cambiado para mejor en el presente y esta desigualdad está desapareciendo poco a poco. Sin embargo, aún son muchas las personas que deben aprender a cómo construir una pareja en igualdad para que sean más felices y sus hijos puedan aprender de esta nueva manera de vivir con amor y respeto para siempre.

Cómo son los roles actuales

En la actualidad estos roles son muy distintos. Muchas parejas en la mayoría de países avanzados (aunque no en todos) a día de hoy han eliminado la desigualdad y hombres y mujeres tienen los mismos derechos y obligaciones. Por lo tanto, hombre y mujer pueden trabajar fuera de casa tantas horas como crean necesarias para el sustento del hogar. Ambos ayudan con su salario a hacer que puedan vivir de la mejor forma posible y el peso económico no recae solamente en uno de ellos.

Pareja felizLas cosas han cambiado para las parejas modernas del mundo occidental

La limpieza y las comidas, es decir, todo aquello relacionado con el buen funcionamiento de la casa debe recaer también en los dos. Durante muchos años las mujeres han trabajado fuera de casa, pero cuando han llegado al hogar han tenido que seguir haciendo todas las tareas, además de ocuparse ellas solas de la crianza y el cuidado de los hijos mientras que el hombre solamente se relajaba al llegar a casa sin ayudarle.

Así pues, en la actualidad se reparten todas las tareas familiares haciendo que todo se pueda solventar en menos tiempo y echando todos una mano. Mientras la mujer va al supermercado el hombre cocina y mientras ella pone la lavadora él lava los platos. De este modo terminan mucho antes y tienen ambos tiempo para relajarse.

Además tanto el hombre como la mujer se encargan de todas las responsabilidades que atañen los hijos, como levantarse de la cama a media noche si lloran, llevarlos y recogerlos del colegio, hacerles la comida, llamarles la atención si se portan mal, ayudarles con los deberes, vestirles, peinarles, etcétera. Sin diferencia de si el hijo es niño o niña, ya que los padres quieren educar a sus hijos en la igualdad, para que ambos se sientan igual de queridos y respetados sin diferencias de sexos.

Es esencial entonces no caer en tópicos ni machismos sobre qué cosas son para niños o niñas, qué profesiones o colores, porque somos todos iguales y todos podemos hacerlo todo. Si los niños ven que tanto el padre como la madre tienen el mismo poder de decisión en la familia y en la relación es más probable que les respeten por igual y que admiren la relación de amor y de respeto que se tienen, haciendo que ellos mismos en el futuro crean en la igualdad y busquen parejas del mismo modo, ya bien sean de su sexo contrario o del mismo sexo, pero con los roles y los estándares que han aprendido en un hogar lleno de amor, en un ambiente sano, respetuoso y feliz.

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