Menú
Hacer el amor embarazada: el sexo durante el embarazo sí es posible
Hacer el amor embarazada: el sexo durante el embarazo sí es posible
POSTURAS Y RECOMENDACIONES

Hacer el amor embarazada: el sexo durante el embarazo sí es posible

La mujer embarazada no debe tener miedo a las relaciones sexuales con penetración. Tan solo ha de seguir las indicaciones médicas y los consejos de su propio cuerpo para disfrutar al máximo.

Embarazo y sexo sí es posibleEmbarazo y sexo sí es posible
El embarazo es una etapa tan hermosa como delicada en la vida de una mujer; implica infinidad de transformaciones en el cuerpo femenino, lo que, inevitablemente, repercute en la práctica sexual. Pero, contra algunas creencias más o menos extendidas, lo cierto es que la mujer embarazada puede mantener relaciones sexuales sin riesgo para el feto. Otra cosa es que, debido a los cambios físicos y al cansancio acumulado, algunas eviten las relaciones físicas por pérdida de deseo o porque no se ven atractivas.

En el caso de que sí haya deseo sexual, prácticamente todo está permitido salvo que el médico haya observado alguna contraindicación concreta debido a ciertas peculiaridades del embarazo. De todas formas, hay posturas que pueden resultar incómodas para la mujer, sobre todo en el último trimestre, cuando la tripa ya se encuentra muy abultada. En ese momento, lo más adecuado resulta optar por posturas que no opriman la barriga, y así garantizar el bienestar tanto de la madre como del bebé. Son momentos delicados y, en lo que al sexo respecta, el hombre debe respetar más que nunca las demandas de su pareja para lograr unas relaciones satisfactorias.

Las posturas más adecuadas

Una de las posturas más recomendables es la que coloca a la mujer de cuclillas sobre el hombre, tumbado boca arriba. Esta posición permite que sea ella quien controle tanto la profundidad como el ritmo de la penetración, garantizando así el placer. Si prefiere estar tumbada, puede hacerlo sobre el hombre, pero apoyando el peso de su cuerpo sobre los brazos, extendidos.

Hay que buscar la postura más cómoda para no presionar la barriga
Otra posibilidad, menos tradicional, radica en sustituir la cama por una silla en la que se acomoda el hombre, de manera que la mujer pueda sentarse de espaldas sobre él. Así, además de no incomodar la tripa de la futura mamá, esta disfruta de gran libertad de movimientos. Si la mujer se siente más cómoda practicando el sexo cara a cara con su pareja, también puede variar la postura sentándose frente a él, pero cuidando de no oprimir demasiado la barriga contra el cuerpo masculino.

Supuestos en los que evitar la penetración

En cualquier caso, las relaciones sexuales con penetración no tienen por qué perjudicar al bebé durante un embarazo que transcurre con normalidad. Así pues, el sexo solo debe evitarse cuando hay hemorragia, infección genital, amenaza de parto prematuro o rotura de la bolsa de líquido amniótico que protege al feto. También hay ginecólogos que desaconsejan la práctica sexual si la mujer ha padecido abortos con anterioridad por lo que, en este caso, lo mejor es consultar con el médico antes de hacer el amor, y seguir sus indicaciones.

Asimismo, si se produce una hemorragia durante el acto sexual resulta conveniente acudir a Urgencias, pues puede ser un signo de alarma. Y, pese a que, como ya hemos dicho, hacer el amor no está contraindicado para la mujer embarazada, los especialistas recomiendan abstenerse durante los últimos tres meses de gestación en el caso de que se esperen gemelos.

Si se detecta algo irregular hay que acudir al ginecólogo inmediatamenteSi se detecta algo irregular hay que acudir al ginecólogo inmediatamente

Existen otros supuestos en los que resulta recomendable consultar con el médico antes de hacer el amor. Por ejemplo, si el orificio uterino se abre antes de tiempo, si se dan contracciones antes de lo esperado, si ha sido detectado algún problema en la placenta y en el caso de padecer enfermedades como diabetes, asma o problemas cardiacos.

Beneficios, también para el bebé

El acto sexual puede incluso beneficiar al bebé. Durante las relaciones, con o sin penetración, el cerebro de la mujer produce endorfinas (como en todas las situaciones agradables de la vida), y estas pueden transmitirse al feto a través de la sangre compartida, de manera que el niño también experimentará un cierto placer. En el caso de la mujer, se dan casos de aumento del deseo sexual relacionados con las modificaciones musculares, vasculares y neurológicas que se producen en el cuerpo femenino. Además, la mujer embarazada tiene la vagina más flexible y mejor lubricada, y el nuevo ritmo de la circulación sanguínea agudiza la sensibilidad de los senos, por lo que resulta probable que se produzca un incremento del placer durante las relaciones sexuales.

El acto sexual, según las etapas del embarazo

En cuanto a las diferentes etapas del embarazo, cabe decir que el mayor placer para la mujer se puede lograr en los primeros meses, si el cansancio y las habituales náuseas lo permiten.

El hombre tiene que dejar que la mujer lleve las riendas
Esto se debe a que al principio de la gestación los órganos de la pelvis se encuentran más irrigados, pero también a un componente psicológico: en parejas a las que les ha costado mucho tiempo conseguir la fecundación, el logro del embarazo conlleva una relajación que facilita el placer y aumenta la facilidad con la que se llega al orgasmo.

Durante el segundo trimestre, la mujer ya se ha acostumbrado a su nueva situación y la tripa aún posee un tamaño manejable, por lo que es posible que sienta más ganas de practicar sexo; la contrapartida radica en que le suelen entrar dudas sobre las repercusiones que las relaciones físicas puedan tener sobre el bebé. No hay por qué preocuparse.

La postura dependerá de la barrigaLa postura dependerá de la barriga
Si bien es cierto que, debido a que el orgasmo femenino se produce en el útero, la placenta proporciona menos sangre al niño durante un breve tiempo, los médicos afirman que esto supone un entrenamiento para la circulación sanguínea del pequeño, perfectamente protegido por el líquido amniótico y la pared muscular del útero.

En cuanto al último trimestre, hay que desterrar el mito de que las contracciones que se poducen al hacer el amor puedan adelantar el parto, ya que estas son muy suaves. Y aunque durante la eyaculación se segrega la hormona prostaglandina (que ablanda el músculo uterino, preparándolo para las contracciones del parto), la cantidad es tan pequeña que no se produce ninguna estimulación. Lo único que hay que valorar en esta etapa es la comodidad, de manera que hay que elegir posturas que no opriman la tripa, como las que hemos propuesto más arriba.

Por lo tanto, la mujer embarazada no debe tener miedo a las relaciones sexuales con penetración. Tan solo ha de seguir las indicaciones médicas y los consejos de su propio cuerpo para disfrutar al máximo de una etapa tan hermosa, pero también tan complicada, de su vida.

Te puede interesar

1 Comentario

Ricky

16/06/2013 21:29

Yo con mi esposa disfrutamos mucho el sexo durante el embarazo, se los recomiendo, en especial en el segundo trimestre, cuando los dos nos adaptamos al vientre hermoso que llevaba, el tercer trimestre no pudimos probar, puesto que ella esperaba gemelos, y el ginecólogo lo había prohibido... pero eso no evito que mediante caricias y besos pudiéramos demostrarnos nuestro amor, igual se disfruta.