Divertido y fácil, el cybersexo carece del contacto cuerpo a cuerpo
El vertiginoso ritmo de crecimiento de herramientas y redes sociales en Internet, programas de mensajerÃa instantánea y páginas para encontrar
pareja trae consigo
prácticas sociales que hasta ahora no habÃan sido exploradas en profundidad. Algunos expertos alertan de que
las nuevas tecnologÃas nos están convirtiendo en seres cada vez menos sociables. Lo cierto es que interactuamos menos cara a cara con nuestros conocidos debido a la cantidad de horas que pasamos frente al ordenador o enganchados a nuestro Smartphone. Y es, precisamente, esta facilidad que Internet nos ha traÃdo para conectar con millones de personas desde nuestro hogar la que ha
disparado las prácticas de cybersexo. Nos sentimos cómodos y damos rienda suelta a la imaginación
El cybersexo no es más que una forma de
sexo virtual en la que
dos o más personas se conectan a una misma plataforma de Internet e
intercambian mensajes sexualmente explÃcitos. Pero, ¿hasta qué punto estas prácticas son sanas? ¿El sexo virtual puede saciar nuestra lÃbido? Te lo contamos.
Ventajas del cybersexo
La gran ventaja del sexo virtual es, obviamente, el
anonimato. Al intercambiar mensajes con otra persona a través de un ordenador, nos sentimos muy cómodas y podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación. Gracias, precisamente, a ese confort
desarrollamos nuestro vocabulario sexual y nos explayamos en la realización (eso sÃ, virtual) de nuestras
fantasÃas sexuales sin que nadie nos juzgue por ello.
Además, algunos psicólogos lo consideran una práctica positiva desde el punto de vista que
ayuda a aquellas personas demasiado tÃmidas e introvertidas a relacionarse con desconocidos y a acostumbrarse a expresar sus sentimientos y deseos.
Desventajas del cybersexo
Ahora bien, aunque el cybersexo puede resultar una actividad divertida
carece de la parte más fundamental y placentera del sexo: el contacto fÃsico. A pesar de ello, es motivo de disputa para muchas parejas pues lo consideran como un tipo de
infidelidad.
Ese mismo anonimato que te hace sentir cómoda también da cobijo a la persona al otro lado
Sin embargo, el mayor peligro del cybersexo es su facilidad para convertirse en un vicio. Algunas personas, obsesionadas por satisfacer sus necesidades personales y carencias afectivas, llegan a desarrollar adicción. De hecho,
más del 50% de las personas adictas a Internet son adictas al sexo virtual, y la mayorÃa de ellas son hombres.
Aunque la cuestión del anonimato nos hace sentir muy cómodas y protegidas porque nadie nos puede juzgar, ese mismo anonimato también da cobijo a la persona al otro lado. Por tanto,
no sabemos si realmente estamos chateando con un chico o si es una chica o, lo que es peor, una persona con trastornos mentales.Aunque no se necesiten métodos
anticonceptivos para el cybersexo, sà que
debes tomar precauciones. Si te decides por este tipo de prácticas, asegúrate de encontrar un sitio en Internet que te de confianza y si la persona con la que estés chateando te hace sentir incómoda, no lo dudes: cierra ventana.