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Problemas más frecuentes en una pareja
Problemas más frecuentes en una pareja

EL DÍA A DÍA

Problemas más frecuentes en una pareja

La rutina, la mala comunicación y las discusiones son algunos de los problemas más habituales a los que tiene que hacer frente una pareja.

Ambas partes deben ceder para lograr un punto de encuentro durante las discusionesAmbas partes deben ceder para lograr un punto de encuentro durante las discusiones

Una relación de pareja tiene altibajos a medida que se va consolidando, pequeñas discusiones, pareceres distintos? pero estas discrepancias suelen deberse a un reajuste de comportamiento mientras uno se adapta al otro, y viceversa. Poco a poco se van adaptando las viejas costumbres a las nuevas y vamos incorporando a nuestra vida situaciones nuevas que desconocíamos.

Cuando la relación ya está consolidada surgen otros conflictos relacionados con la convivencia, con la familia política, con la forma de educar a los hijos, con la diferente necesidad de vida sexual, etc., y defender la postura a veces se realiza de forma agresiva, enfadándonos exageradamente, gritando, siendo irónicos

En este proceso surgen regañinas y discusiones de pareja, pero ¿qué pasa cuando se sobrepasan los límites de lo normal? Enumeramos los problemas más habituales que tienen las parejas, causantes de un desequilibrio emocional en la relación y con frecuencia motivantes de la ruptura.

Problemas habituales en una relación de pareja

Mala comunicación. Si el diálogo es escaso o de baja calidad, no se pueden afrontar adecuadamente los conflictos y, por consiguiente, no se resuelven de forma satisfactoria, acumulándose las frustraciones y los conflictos sin resolver, y éstos quedarán latentes, surgiendo en la próxima discusión. La dificultad de expresar los sentimientos y el concepto erróneo de creer que nuestra pareja sabe leer nuestro pensamiento, son errores que se cometen con frecuencia y que minan la relación.

Discusiones destructivas. Una discusión puede ser positiva si se consigue resolver el motivo que la causó, si gestionas con tu pareja la postura a tomar y cediendo ambos de vuestra postura inicial para lograr un entendimiento y un punto de encuentro. En cambio, una postura intransigente que no tenga ánimo conciliador, donde se falte el respeto a la pareja, creer que se tiene la razón absoluta, no ponerse en el lugar del otro? son síntomas de una discusión destructiva que difícilmente va a llevar a una solución que beneficie a ambas partes de la pareja.

El trabajo y la rutina afectan a la estabilidadEl trabajo y la rutina afectan a la estabilidad
Sentimiento de abandono. Ya sea del tipo emocional, sexual o físico, la persona podría sentirse sola de forma puntual o continuamente, lo que puede dar lugar a que busque "fuera" lo que no encuentra dentro de su relación. Si pasa el tiempo y la falta de atención de su pareja se hace evidente (exceso de trabajo u otras causas), con frecuencia el resultado final es la ruptura.

Cansancio. Se produce tanto en hombres como en mujeres. La ansiedad y el estrés que se genera de una vida acelerada, hace que tengamos cansancio, ansiedad mental, nerviosismo... es verdad que el poco tiempo que tenemos a su vez nos esclaviza y no alcanza para hacer todo lo que queremos. Pasamos demasiado tiempo en el trabajo, en obligaciones del día a día que se van sumando y nos producen tensiones, estrés, cansancio y agotamiento, tanto mental como físico. Al final pasa el día, o la semana y no estás en disposición para comunicarte con tu pareja o para escucharla a ella. Eso hace mella, por lo que hay que saber guardar un poco de este tiempo tan valioso para gastarlo con nuestra media naranja.

La rutina. Según pasa el tiempo es normal que la pareja caiga en la rutina de lo cotidiano, sin ver que es el gran enemigo de una relación positiva. ¿No has sentido que haces las mismas cosas con tu pareja una y otra vez? Siempre vais los domingos por la tarde al cine, siempre salís a tomar un café al mismo bar, las mismas comidas familiares con la familia política, los mismos destinos de vacaciones, y otros muchos ejemplos. Habéis caído en la monotonía y de ahí a perder la ilusión sólo hay un paso. Hay que evitar precisamente eso: perder la ilusión. Esforzarse por compartir distintos proyectos que os gusten a ambos, para tener siempre deseos de estar juntos y haciendo actividades que sean interesantes para los dos. Hacer cambios en la vida es aconsejable, sobre todo si esos cambios se están deseando.

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