Swinger, consiente el intercambio sexual de parejas
Los intercambios de
pareja son una tendencia que si bien nos parece muy moderna, no lo es tanto. Sus origenes se remontan más de medio siglo en el tiempo y nos llevan hasta los Estados Unidos de los años 50. A nuestro paÃs
llegaron a finales de los setenta y, a dÃa de hoy, ya hay casi 60 locales destinados a este fin en España.
Las personas que regentan este tipo de clubs privados reciben el nombre de 'swingers'. Ser 'swinger' es, por tanto, aceptar un estilo de vida liberal en el que está permitido el intercambio sexual de parejas. Los
trÃos, cuartetos, orgÃas y 'glory holes' son, por tanto, una práctica habitual en estos establecimientos. Los 'glory holes' son paredes con agujeros de los que asoman penes que son masturbados.
Todos llevan máscara
Los locales de intercambios de pareja tienen un aspecto sobrio y oscuro desde fuera. Una vez dentro, hay una zona de barra donde se producen los primeros encuentros, besos y tonteos para seleccionar pareja sexual. AquÃ
todos llevan máscara para proteger su identidad y entienden que un 'no' es un 'no'. Si alguien se sobrepasa, se arriesga a la expulsión inmediata. Una vez entonados, piden al camarero unas toallas y pasan a la zona de acción donde encontrarán
sofás, camas, habitaciones, celdas, jacuzzis... todo lo necesario para asegurar una noche entera de pasión.
Las chicas, si entran solas, no pagan
El precio para entrar a un club de intercambio varÃa en función del cliente. En general, una pareja pagarÃa
30 euros con consumición, un chico que acude sólo pagarÃa un precio de entrada de unos 40 euros con consumición y un posible cargo extra por las relaciones sexuales, y las chicas, si entran solas, no pagan.
No hay un perfil determinado de 'swinger'. No obstante, sà es cierto que las parejas más habituales son las que se mueven
entre los 30 y 50 años, de clase media-alta, y que buscan mantener la
pasión y el deseo en su
matrimonio. Se trata de un tipo de
infidelidad consentida donde cada uno está conforme con lo que hace el otro.
Este tipo de locales privados, de todos modos, son sólo la punta visible del iceberg. Existen redes sociales cuyo registro se realiza previo pago en el que se conocen y organizan citas. Cada cierto tiempo, 'swingers' de toda Europa dejan su corazón en casa y organizan
encuentros internacionales en los que la palabra '
amor' pierde su significado.