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INFÓRMATE

Capnolagnia, una filia que puede ser mala para la salud

Capnolagnia, una filia que puede ser mala para la salud
Maria del Carmen Roldán Prieto
Última actualización: 24 Noviembre 2017
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La capnolagnia es un tipo de fetichismo sexual cuyo objeto de deseo es el tabaco o más concretamente, la imagen de alguien fumando.

La capnolagnia es un tipo de fetichismo sexual que se considera actualmente como una parafilia, esto es, que no se produce excitación sin el objeto de deseo. En el caso de la capnolagnia, el objeto de deseo es el tabaco, o más concretamente, la imagen de un hombre o una mujer fumando. En algunas ocasiones, el humo, el olor a tabaco juega un papel crucial en esta filia al desencadenar la excitación mediante el sentido del olfato, aunque la atracción más común suele ser visual, con la visión de una persona fumando. Normalmente esta filia se centra en la imagen de la mujer fumadora, muchos hombres piensan que una mujer que fuma es sexi, aunque a la inversa también sucede.

¿Cuál es el origen de esta filia?

Esta pregunta es de difícil respuesta porque las filias son procesos mentales. Está claro que la excitación se debe al deseo carnal y, por tanto, a un instinto primario e irracional; pero la mente humana es muy compleja y es fundamental para que la atracción se produzca.

La capnolagnia tiene como objeto de deseo todo lo relacionado con el tabacoLa capnolagnia tiene como objeto de deseo todo lo relacionado con el tabaco

Las mujeres en general no fumaban en el siglo XIX, así que para encontrar los orígenes de esta filia no es descabellado empezar en el siglo XX. Después de la primera Guerra Mundial y con la expansión de la industria cinematográfica, las mujeres empezaron a aparecer fumando en anuncios y películas. Las grandes divas del celuloide fumaban y el público femenino que las veía querían ser como ellas porque tenían esa aura envidiable de sofisticación, de misterio, de deseo, que el resto de mujeres anhelaban.

También los grandes galanes del cine lucían su cigarrillo entre los labios y envueltos en el humo del tabaco. El público masculino también quería ser como esos hombres nobles, duros, galantes, que veían en las pantallas. Las mujeres suspiraban por ellos. Ellos eran también deseados, aunque su erotización fue diferente a la de las mujeres. Así se fue impregnando la sociedad de esa idea de que fumar era sexy, para hombres y para mujeres. Fumar estaba de moda año tras año, y eso caló en las diferentes sociedades. Incluso fue creciendo porque en décadas posteriores se sexualizó el acto de fumar.

¿En qué película del siglo XX no fuman los personajes después de una escena de sexo? En aquella época parecía imposible pensar en tener relaciones sexuales sin terminar con un cigarro entre los labios. Es posible que el sexo relaje, pero terminar fumando era el placer máximo al que una persona podía aspirar. Desde el primer momento de excitación ya se pensaba en el placer que daría el cigarrillo de después.

Esto fue así desde esa época de los años 20, aproximadamente, hasta finales de los años 90, cuando comenzaron a aparecer campañas en contra del tabaco. Ahora en el siglo XXI el tabaco no tiene una consideración social positiva. Está cada vez más restringido y rara vez vemos a un personaje de ficción, en cine o televisión, con un cigarrillo.

Pero esta idea de fumar como sinónimo de elegancia, de placer y de sexo se instaló en el subconsciente colectivo profundamente. Tan profundas son sus raíces que aún hoy en día hay una parte de la población mundial que comparte esta filia, la capnolagnia.

Como todos los fetiches, la mayoría de las personas no están diagnosticados y llevan vidas completamente normales, no son personas enfermas, pero hay numerosos estudios y publicaciones que tratan este tema.

Fumar era sinónimo de elegancia, placer y sexo durante los años 20Fumar era sinónimo de elegancia, placer y sexo durante los años 20

Esto se debe a que con el auge de Internet y las redes sociales han ido apareciendo grupos que comparten el mismo fetiche. Se ha comprobado así que es más común de lo que podamos imaginar y que sus miembros son muy variados: diferentes edades, diferentes sexos, diferentes orientaciones sexuales, diferentes grupos sociales, razas, nivel económico... Cualquiera puede tener capnolagnia.

Capnolagnia y la salud

Que fumar es malo es algo de lo que todos somos conscientes. Los productos químicos que forman un cigarrilo pueden provocar diversos tipos de cáncer en los fumadores y en las personas que les rodean por la inhalación del humo del tabaco, son los conocidos como fumadores pasivos.

Las personas con capnolagnia descubren su fetiche la primera vez que fuman, por el olor y por cómo les hace sentir, eso les gusta verlo en sus compañeros sexuales. Pero también es cierto que muchos fetichistas del tabaco no fuman o son fumadores sociales, es decir, que fuman para que otras personas los vean sexualmente atractivos. Lo que sí que buscan es esa imagen del fumador o la fumadora para satisfacer su libido. Cualquiera que sea el caso, la persona que participa de este fetiche pone en riesgo su salud al estar en contacto diariamente, al menos, con el humo del tabaco.

Se sea fumador activo o pasivo, el tabaco es perjudicial, está probado científicamente y todos conocemos a alguna persona que ha sufrido un cáncer, una insuficiencia o a muerto a consecuencia de los paquetes de cigarrillos que tanto le gustaban. Lo más aconsejable es luchar contra este fetiche e intentar vencerlo. Dejar de fumar y buscar otras formas de estimulación que también den placer.

No es fácil decirlo ni hacerlo porque un fetiche es algo irracional que no podemos controlar, pero en temas de salud hay que ser racionales y hacer balance de los pros y los contras. No está bien jugarse la salud propia ni la de los demás por un fetiche, y muchos fetichistas actúan al respecto y ponen medidas, así que está comprobado que se puede superar.

Las personas con capnolagnia descubren su fetiche la primera vez que fumanLas personas con capnolagnia descubren su fetiche la primera vez que fuman

El fetiche de fumar hoy en día

Actualmente el fetichismo relacionado con el tabaco podría dividirse en dos aspectos:

- El aspecto glamuroso, en el que se enfatiza la idea de que fumar mejora visualmente el atractivo sexual

- El lado oscuro que se vincula con la dominación, ya que se ve el fumar como un acto de autodestrucción

Estos dos aspectos no son excluyentes, ya que se pueden relacionar con las imágenes prototípicas del "tipo duro" y de "la chica mala" que ocupan un destacado protagonismo en muchas fantasías sexuales. El rechazo social al tabaco por ser perjudicial para la salud no ha hecho más que incrementar el interés por el fetichismo por fumar. Una persona que fuma ahora es siempre un "tipo duro" o una "chica mala" y, por tanto, una pareja sexual deseable.

Psicólogos y expertos en esta tipología de fetichismo consideran que las personas que tienen capnolagnia asocian el fumar con el sexo, concretamente con el sexo oral. El cigarro sería un símbolo fálico y, en consecuencia, el acto de fumar se equipararía con la felación.

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