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Planes que nunca deberías realizar en San Valentín
Planes que nunca deberías realizar en San Valentín
POCO RECOMENDABLES

Planes que nunca deberías realizar en San Valentín

Cuidado con las meteduras de pata y evita el 14 de febrero una cita desastrosa o acciones que puedan acarrear problemas o discusiones con tu pareja.

No todo vale. Piensa con antelación el plan No todo vale. Piensa con antelación el plan

El día de San Valentín es un día de celebración del amor con vuestra pareja. Ella, o mejor dicho vosotros dos, deberíais ser el centro de atención el 14 de febrero. Existen multitud de planes que puedes organizar para que sea un día muy especial, pero también hay otra serie de cuestiones que son mala idea y acaban por destrozar la cita, incluso pueden dar al traste con vuestra relación.

Hay multitud de opciones para celebrar un San Valentín en pareja y que sea un éxito. En Bekia hemos escrito varios artículos que pueden darte una idea de qué hacer. Pero también es verdad que no todo vale y hay cosas que no debes siquiera plantearte y que pueden dar al traste con la cita, que acabará en bronca casi con total seguridad. En este artículo nos vamos a centrar en qué no hacer el 14 de febrero para evitar el fracaso.

No quedar con más amigos

Hay una norma general para cualquier cita de San Valentín: debe ser en pareja y personalizada al máximo posible. Es decir nada de ir a buscar a tu pareja para pasar la noche del sábado en un bar viendo el partido de fútbol con tus amigos. Probablemente antes de que llegue el descanso se habrá ido. La cita debe incluir únicamente a dos personas: vosotros dos.

Aunque la cita de San Valentín descrita antes puede ser el extremo de lo que no hay que hacer se te puede pasar por la cabeza otra mala idea que sea similar y no te hayas dado cuenta. Un viaje en grupo, ir a cenar a casa de tus padres o quedar con otra gente no es algo que está permitido el 14 de febrero. Por muy bien que le caiga tu familia o que entienda sea imposible quedar con tus amigos otro día que ese no es recomendable introducir a terceras (ni cuartas, ni quintas) personas en vuestra cita. La celebración de este día os compete sólo a vosotros dos.

Cuanto más lo planees, menores serán los imprevistosCuanto más lo planees, menores serán los imprevistos

Una cita de última hora

Si lleváis tiempo saliendo no se entiende que la cita de San Valentín no la hayas planificado con algo más de cuatro horas de antelación. La televisión, internet y los escaparates de las tiendas llevan un mes recordándote que se acerca el 14 de febrero, así que has tenido tiempo de sobra a preparar una celebración en condiciones.

Una cita que se ha improvisado sobre la marcha se nota a distancia, por lo que es más que probable que tu pareja se mosquee cuando se dé cuenta que habéis acabado cenando en la hamburguesería del barrio porque el resto de restaurantes a los que llamaste hace una hora no tenían ninguna mesa libre. Si ni siquiera te has molestado en hacer la reserva y decides que saldréis a cenar a la aventura puede que acabes cenando sólo en tu casa porque tu pareja se vaya. Será eso o el kebak de turno.

Qué regalar y qué no

El regalo a comprar es algo que no se ha de dejar para última hora, ni entregarlo sin envolver o con el papel de la tienda que está de camino a su casa. Son cosas que aunque pienses que no sí se notan y dan la sensación de que no sientes interés por la que persona que lo va a recibir. Y además, el presente debería ser algo romántico o al menos personalizado para tu pareja. Nada de comprar lo primero que encontraste en la estantería y, mucho menos, reciclar algún regalo de fechas pasadas o que encontraste por casa.

Las flores y los bombones, por muy bonitos y ricos que sean/estén, son un tópico de esta fecha del que hay que procurar huir lo máximo posible. Cualquier día del año es bueno para regalarlos, así que en San Valentín es de esperar que te esfuerces un poco más.

De no ser así, lo que no deberías hacer bajo ninguna circunstancia es regalarle a tu pareja una caja de bombones ya empezada -porque te entró el hambre y te comiste un par de chocolates de la que ibas a buscarla- o una flores que no se vean frescas y bonitas. De hacer alguna de estas dos cosas has de saber que es tu responsabilidad si acabas con ellas como sombrero.

Recuerdos a tu ex

El día de San Valentín es la celebración de vuestro amor y todo tiene que ser perfecto y vosotros dos habréis de ser los únicos que importan ese día. Así que procura no hacer o decir nada que le pueda recordar a tu ex. No es tan complicado como puedas pensar, es bastante simple.

Cuando decidas qué ropa ponerte descarta toda aquella que haya sido regalo de una pareja anterior o que por cualquier motivo pueda recordarla. Elige un restaurante que no hubieras frecuentado con tu pareja anterior o una actividad que no realizarais habitualmente. Por ejemplo, si los sábados de noche veías el fútbol con tu ex en el bar de debajo de su casa descarta por completo nada relacionado con el fútbol y ni si te ocurra aparecer por su barrio. Tampoco vayas a sitios que pueda frecuentar porque no hay nada peor para estropear una cita de San Valentín que encontraros de frente.

Los regalos dependerán de la personaLos regalos dependerán de la persona

Temas de conversación prohibidos

Los ex son un fantasma en casi todas las relaciones, así que hay que andarse con ojo. No es que sean un tema tabú pero no es recomendable sacarlos a colación en determinados momentos, como cuando estáis en plena celebración del día de los enamorados. Así que ten en cuenta que es mala idea hablar de anteriores parejas en la cita y mucho menos si es para hacer algún tipo de comparación entre aquel momento y relación y el actual. Como lo hagas probablemente no llegarás a los postres.

La conversación que se tenga durante la cita es importante y aunque no es necesario planificarla al dedillo sí hay varios temas que es mala idea sacar a colación. Es el caso de los ex, pero también hay otros clásicos que pueden arruinar cualquier cita. El fútbol -si tu pareja no está interesada en este deporte- o el trabajo -sobre todo cuando se convierte en un monólogo de quejas sobre tu jefe y lo mucho que te explota- son los poco recomendables por norma general.

Pero para no tener dudas acerca de qué hablar piensa en si eso le va a interesar a tu pareja, es decir si es algo que afecta a cosas que compartís o por las que podría sentirse interesada. Procura no sacar a colación problemas de casa, de los niños -si es que los tenéis- y en cuanto tengas la sensación de que sólo hablas tú y la otra parte asiente con la cabeza mientras marea la comida en el plato cambia de tema. Síntoma inequívoco de que no le interesa lo que le estás contando.

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