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Ligar en el gimnasio: ventajas e inconvenientes
Ligar en el gimnasio: ventajas e inconvenientes
AMOR EN FORMA

Ligar en el gimnasio: ventajas e inconvenientes

El gimnasio ya no sólo es un lugar para hacer deporte, también se puede ligar allí. Con sus ventajas e inconvenientes, se ha convertido en un lugar perfecto para encontrar pareja.

Nuestros lugares habituales, en los que pasamos muchas horas a la semana son aquellos en que más posibilidades hay de coquetear, de entablar relaciones que en ocasiones apenas pasan de poco más de ligar o dan lugar a algo más serio. Uno de esos sitios es el gimnasio, donde es fácil quedarse prendado por algún que otro cuerpo mientras se practica deporte.

El gimnasio, un lugar para ligarEl gimnasio, un lugar para ligar

Reconozcámoslo, hay quienes acuden al gimnasio no solo a ponerse en forma, sino también a mostrar cómo de bien les sienta eso de hacer deporte. Los abdominales se dejan entrever entre la ropa deportiva y sus anchos hombros no dejan duda de que han trabajado con las pesas una buena temporada.

El gimnasio es el mejor lugar que podemos encontrar, con la excepción de la playa, para lucir el cuerpo. Incluso la gran parte de la ropa deportiva que encontramos actualmente en el mercado ayuda a mostrarlo de la mejor manera posible mientras se está haciendo ejercicio.

Además, es un espacio de reunión de numerosas personas. Es normal que se entablen relaciones, ya sean de amistad o de otro tipo, especialmente con gente con la que coincides prácticamente a diario. Y como no podía ser de otra manera ligar allí puede tener tantas ventajas como inconvenientes.

Es más fácil empezar a coquetearEs más fácil empezar a coquetear

¿Es un mito el ligar en el gimnasio?

Hay quien cree que lo de ligar en el gimnasio es un mito, que quien va a hacer deporte está enfocado en eso y que entre sentadilla y sentadilla no da tiempo a sonreír siquiera a quien tienes al lado. Puede ser.

Sin embargo, a fuerza de ver día tras día a las mismas personas se hace más fácil empezar a coquetear. Incluso aunque no seas habitual la falta de experiencia es un arma que puede servir para iniciar un acercamiento. "¿Te echo una mano con esas pesas?" puede ser una inofensiva muestra de solidaridad entre compañeros de gimnasio o la frase que dé pie a coquetear.

Por qué es buena idea

El gimnasio es un sitio en que uno, especialmente cuando ya va a hacer deporte como parte de su rutina, se siente seguro. Se pone a tono, gasta energía y quema estrés en un entorno amigable. Estando relajado es normal que entables conversación e incluso amistad con quien tienes cerca.

Y una vez que empiezas a hablar hay poca diferencia entre iniciar una conversación amigable y ligar. Además, cuando estás haciendo un ejercicio con el que ves resultados a todos nos pasa que se nos sube un poco el ego. ¿Qué tiene de malo coquetear?

Pues no tiene nada de malo, evidentemente. Todo lo contrario, puede ser de lo más sano. A nadie nos viene mal que nos hagan cumplidos, nos reconozcan el trabajo hecho y nos suban la autoestima. Desde ese punto de vista ligar en el gimnasio es todo ventajas.

Incluso el hecho de saber que te espera un poco de coqueteo mientras haces deporte puede ser un motivo de peso para vencer a la pereza y ponerte todos los días tu ropa deportiva y seguir trabajando por cumplir el objetivo marcado.

Te muestras tal y como eresTe muestras tal y como eres

¿El sudor es sexy?

Incluso es normal que se te suba la libido entre ejercicio y ejercicio. Sudor, gemidos, ropa ajustada... en ocasiones es fácil que se despierten los deseos más primarios al ver a otras personas haciendo tal esfuerzo. Y no digamos nada como pases por una clase de zumba o bailes latinos con sus movimientos sensuales. Todos somos humanos y necesitamos el contacto físico.

Pero esto también se puede volver en contra porque no es del todo agradable ligar mientras el sudor te chorrea por la cara y emanas un desagradable olor. Es uno de los principales inconvenientes de coquetear en la sala de máquinas, junto al hecho de que puedes acabar por prestar más atención a la persona deseada que a lo que haces y entonces no conseguirás los resultados esperados; al menos en lo que a deporte se refiere.

Mucho mejor iniciar el coqueteo en el gym pero darle rienda suelta más tarde con unas cervecitas después de haberos dado una ducha. Lo sé, si las cervecitas van acompañadas de unas tapas o una cena puede que el ligar dé al traste con los intentos de bajar unos kilos o ponernos en forma. Pero un motivo más para al día siguiente volver al gym y entrenar duro.

Te muestras de forma natural

Cuando conoces a alguien en el gimnasio sueles mostrarte más natural que cuando lo haces en una discoteca, por poner un ejemplo. Es cierto que puedes elegir la ropa deportiva que mejor te siente pero, por lo general, no vas maquillada y te muestras sudando e incluso haciendo muecas por el esfuerzo que haces con los ejercicios. Eres más vulnerable.

Eso hace que lo que lo que ve la otra persona es lo que hay, que si quedáis después de la ducha para ir a tomaros unas cervezas no se va a llevar una sorpresa, o no al menos negativa. Y eso supone más ventajas para estar a favor de coquetear en el gym.

Hace que te vuelvas desinhibidoHace que te vuelvas desinhibido

Fuera de tu zona de confort

Suele ser también un espacio en el que no conoces a gente de tu rutina habitual. Por lo que el poder ligar y conocer a personas que no pertenecen a tu zona de confort puede ser visto como algo que presenta más ventajas que inconvenientes.

Puedes coquetear todo lo que quieras sin el miedo de encontrártelo al día siguiente mientras haces la compra y eso siempre ayuda, hace que te vuelvas más desinhibido y que, en consecuencia, lo pases mucho mejor. También esto presenta inconvenientes, como el hecho de que apenas sabes nada de la persona con la que estás ligando. Puede tener pareja, ser alguien que no quiere más que un pequeño escarceo sin ataduras o que simplemente no se adapte a lo que estás buscando.

El mayor problema de ligar en el gimnasio viene cuando ese periodo acaba, cuando os hayáis ido a tomar algo y descubráis que no tenéis nada en común. O cuando una de las partes quiere algo más y la otra no está dispuesta a llegar hasta allí.

Volver a ver a esa persona todos los días en el gimnasio no es plato de buen gusto y los inconvenientes no acaban ahí. Puede que no puedas concentrarte en el deporte, que tengas tentaciones de dejar de ir o que tengas que cambiar de horario o, en el caso de los más dramáticos, cambiar de gym.

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